Según las informaciones del General der Panzertruppen Heinrich Eberbach (1895-1992), en el sector británico -donde se encontraban los irlandeses- "el número de fuerzas [alemanas] parece bastar para una defensa en condiciones normales".Los nazis habían "creado un centro de gravedad frente a un posible ataque enemigo" mediante la concentración de ocho divisiones acorazadas, un cuerpo de baterías antiaéreas y dos brigadas Nebelwerfer.
El general Jodl (1890-1946) reconoció al finalizar la guerra que "los ataques británicos fueron un obstáculo permanente que impedía que las divisiones de infantería pudieran relevar con celeridad a las blindadas, y frustraron una y otra vez nuestros planes de trasladar más fuerzas al sector occidental".
El general Jodl (1890-1946) reconoció al finalizar la guerra que "los ataques británicos fueron un obstáculo permanente que impedía que las divisiones de infantería pudieran relevar con celeridad a las blindadas, y frustraron una y otra vez nuestros planes de trasladar más fuerzas al sector occidental".
Por si fuera poco, el Alto Mando de la Wehrmacht comenzó a verse abrumado por un nuevo problema aún más grave: debía frenar la contraofensiva lanzada por el Ejército Rojo en Bielorrusia, sin dejar de resistir a la presión de los Aliados en Normandía.
A finales de Junio 1944, los Royal Ulster Rifles (6.ª División Aerotransportada Británica) se encontraban al Noroeste de Caen combatiendo contra la 711 Infanterie-Division.








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