Carlow, el segundo condado más pequeño de Irlanda, es una joya que brilla en el corazón del soleado Sureste.Los ricos pastos, sus verdes prados, coloridas montañas, y el tranquilo Río Barrow hacen que el visitante sienta que acaba de entrar en el patrimonio celta.
Si lo que quiere es dejar volar su imaginación admirando antiguos dólmenes, o soñar con navegar lentamente en su propio barco a lo largo de vías fluviales desiertas, Carlow es el destino que le brindará inspiración.
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