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11 de febrero de 2009

Entrañables Dubliners

Estos cinco viejos bucaneros suman un tercio de milenio sobre las tablas, pero hasta el lunes nunca se habían dejado ver por Madrid. "Hemos tardado 47 años en venir", se disculpó Sean Cannon al comenzar su recital del lunes en la sala Galileo Galilei de Madrid. A la vista del entusiasmo que desataron entre sus fieles, seguro que repiten.

Barbas pobladas y blanquísimas, gorritas de viejo lobo marinero y algunas cinturas más prominentes de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. The Dubliners son leyenda viva, cinco abuelitos entrañables que no pueden considerarse meros intérpretes, sino miembros del restringido cuerpo diplomático de la música irlandesa. Les asociamos siempre con las canciones de farra noctámbula y pintas de cerveza, pero en la mesa que dispusieron al fondo del escenario había más agua mineral que cerveza.

No faltó detalle: ni el homenaje a San Patricio, ni el recuerdo al fallecido Ronnie Drew, ni una cancioncita en gaélico. También cayeron, claro, unos cuantos reels, irresistibles danzas ancestrales con más poder revitalizador que cualquier inyección al sistema bancario. Y al final, el delirio: Dirty Old Town, Whiskey in the Jar, Irish Rover y Molly Malone.

Más de uno todavía las debe andar tarareando...

Fuente:

4 COMENTARIO/S. QUEREMOS CONOCER TU OPINIÓN:

Rowan dijo...

The Dubliners, me encanta Molly Mallone, la aprendí de pequeñita en clase de inglés y es de mis preferidas. Lástima vivir en Austria... me hubiese desplazado a Madrid para verlos de haber seguido aún viviendo en España...

Descubre Irlanda dijo...

ROWAN: Gracias por tu comentario, me alegro de que te guste 'The Dubliners', en Madrid fue apoteósico asistir a su única actuación que han dado en España por primera vez en 47 años!!!

Milhaud dijo...

Yo estoy con Rowan, adoro "Molly Malone". De hecho, justo después de volver de una visita a Dublín, he decidido dedicarle una entrada a este pedazo de banda!

La hermaníssima dijo...

Ayer traje en el avión a the Dubliners desde Polonia a Dublín...que abuelitos entrañables. No se arrancaron a tocar pero fueron encantadores...me ha sorprendido leer sobre ellos aqui.

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