14 de diciembre de 2014

'Los hijos del caballo' -Ana B. Nieto

Una épica saga en el ocaso de la Irlanda celta.

La esperada continuación de 'La huella blanca' (2013), la primera novela de una joven escritora de talento descomunal. Ana B. Nieto vuelve a trasladarnos a la Irlanda del siglo V con una saga familiar que nos hará revivir el encuentro entre el mundo celta y el cristianismo.

Una historia de piratas, druidas, reyes y poetas, llena de aventura y pasión. Continúa la saga sobre los últimos celtas y la cristianización de Irlanda. Ahora, los tres hijos de Ciarán, en sus destinos enfrentados, deberán elegir entre su familia y sus dioses. La sombra de la guerra amenaza la Llanura del Cisne.

Coirpre de los Juncos, el violento e insaciable Señor del Oeste, quiere completar su conquista, que ya inició hace años con la masacre de la tribu Barr. Ciarán, único superviviente de aquel exterminio, ha conseguido encontrar un pedazo de tierra que habitar en paz junto a sus tres hijos. Sin embargo, el pasado no está dispuesto a desaparecer.

Su antiguo enemigo, Diarmait, ahora rey, no perderá la ocasión de vengarse haciendo prisionero al hijo mayor de Ciarán. Precipitará así los destinos de las dos familias, que se unirán definitivamente para salvar la Llanura y lo que queda de su mundo.

Un mundo que está en peligro no solo por la batalla que se avecina, sino también por la expedición que lidera Patricio, huido de la esclavitud y renacido como misionero, que regresa a Irlanda dispuesto a cambiar la historia de esta para siempre.

Fuente:

13 de diciembre de 2014

El sitio de Derry (1688), por Voltaire

Sitio de Derry, diciembre de 1688.

El rey Jacobo II (1633-1701) no secundó en Irlanda las victorias de Luis XIV. Estaban con él cerca de 6.000 franceses y 15.000 irlandeses, donde además, gozaba de la simpatía de sus habitantes: 3/4 partes de Irlanda se habían declarado a su favor.

Su rival, Guillermo III de Orange (1689-1702) estaba ausente, sin embargo, Jacobo no supo aprovechar la ocasión de oro que se le presentó. Fracasó primero en la pequeña ciudad de Derry -Dhoire, en gaélico irlandés-, acosándola con un asedio obstinado pero mal dirigido durante cuatro meses.

La ciudad fue defendida por un sacerdote presbiteriano llamado Walker. Este predicador se puso a la cabeza de la milicia burguesa; la guiaba en las oraciones y en el combate; desafiando al hambre y la muerte de los habitantes. Finalmente, el sacerdote obligó a las tropas de Jacobo II a levantar el sitio y retirarse.

Fuente:
- "'El siglo de Luis XIV' -Voltaire".

8 de diciembre de 2014

Las tradiciones navideñas de Irlanda

Las tradiciones son especialmente entrañables en esta época del año, en cualquier parte de Irlanda.

La autora Felicity Hayes-McCoy recuerda algunos de los rituales navideños que se celebran en su rincón del oeste de Kerry.

Antaño en Irlanda, las puertas no se cerraban con llave en Nochebuena y el fuego que normalmente se apagaría a la hora de dormir, permanecía toda la noche encendido en la chimenea. Durante las Navidades, las velas brillaban cada noche en las ventanas, a veces sujetas con arena de la playa en tarros envueltos con papel de colores, o simplemente en un agujero cavado en un nabo.

Hoy en día, muchos hogares, conservan aquellos tarros de cristal o cerámica que solían guardar confitura o mermelada. Aquí en el oeste de Kerry se sacan en Navidad para transformarlos, o simplemente pulirlos, y colocarlos minuciosamente sobre el alféizar.

7 de diciembre de 2014

Irlanda, imprescindible por Lonely Planet (2015)

¡Es oficial! Lonely Planet ha seleccionado a Irlanda como uno de los 10 mejores países para visitar en 2015.

¿Y quién les va a llevar la contraria? Nuestra variedad de paisajes es asombrosa, nuestras ciudades son vibrantes y nuestras atracciones turísticas son únicas y abundantes. Nos hemos fijado en cinco cosas que hacen de Irlanda algo especial.

6 de diciembre de 2014

Keane, el irlandés de Poitiers (1356)

Poitiers (Nouaillé-Maupertuis, 1356).

-¡Caballos! -gritó Thomas hacia el otro lado del río. Criados y mozos de cuadra cruzaron el vado con los animales, pasando junto al carro volcado. Keane -el irlandés-, que montaba una yegua sin silla, iba al frente.

-¿Ya se han ido esos cabrones [franceses]? -preguntó el irlandés, mirando más allá de los caballos muertos y moribundos hacia el lugar donde los franceses se habían desvanecido entre los árboles.

-Averígualo por mí -contestó Thomas. No quería abandonar el vado y luego descubrir que los franceses habían vuelto a atacar el bagaje. Keane puso cara de sorpresa pero llamó a sus dos perros de caza con un silbido y se los llevó en dirección norte, hacia los árboles.

El conde de Oxford estaba mandando a los hombres de armas de Warwick a lo alto de la empinada ladera y les gritaba que llevaran odres de agua. -¡Ahí arriba tienen sed! ¡Llevad agua si podéis! ¡Pero daros prisa!

Fuente:
- "1356. Autor: Bernard Cornwell".

30 de noviembre de 2014

Sitio de Carcassonne (Languedoc-Roussillon, 1355)

Carcassonne (1355). Llegó tarde.

Ya era de noche y no llevaba farol, pero el brillo refulgente de las llamas de la ciudad penetraba en la iglesia y proporcionaba luz suficiente para ver las losas de piedra de la profunda cripta, en la que el hombre golpeaba el suelo con una palanca de hierro.

Estaba arremetiendo contra una piedra grabada con un blasón que mostraba una copa rodeada por un cinturón con hebilla en el que ponía Calix Meus Inebrians.

Unos rayos de sol tallados en el granito daban la impresión de que la copa irradiaba luz. El grabado y la inscripción estaban desgastados por el tiempo y el hombre no les había prestado mucha atención, aunque sí advirtió los gritos provenientes de los callejones que rodeaban a la iglesia.

Era una noche de fuego y sufrimiento, y se oían tantos gritos que ahogaban el ruido que él hacía al golpear el borde de la losa para desprender un poco la piedra y abrir un pequeño espacio por el que meter la larga palanca. Clavó la pvara de hierro en el suelo y se quedó inmóvil al escuchar unas risas y pasos arriba en la iglesia.

Se escondió detrás de un arco y, al cabo de un instante, dos hombres bajaron a la cripta. Llevaban una antorcha encendida que iluminó el largo espacio abovedado, mostrando que allí no había ningún botín fácil. El altar de la cripta era de piedra común y corriente, la única decoración era una cruz de madera y ni siquiera había un candelabro.

Uno de los hombres dijo algo en un idioma extraño, el otro se rio y volvieron a subir los dos a la nave, donde las llamas de las calles iluminaban las paredes pintadas y los altares profanados.

Fuente:
- "1356. Autor: Bernard Cornwell".

29 de noviembre de 2014

'1356' -Bernard Cornwell

Thomas de Hookton, arquero inglés veterano de Crécy (1346) y otras batallas, es el líder de una compañía de mercenarios que saquea las tierras del sur de Francia.

Eduardo, príncipe de Gales (1330-1376), conocido como 'el Príncipe Negro', está reuniendo un ejército para luchar contra los franceses una vez más, por supuesto, con escoceses e irlandeses de por medio.

Pero antes de que Thomas y sus hombres puedan unirse al mismo, el conde de Northampton le ordena una misión urgente: encontrar 'La Malice' antes de que lo hagan los franceses, una espada de poder mítico de la que se dice que conduce a la victoria a quien la posee, y que se halla en algún lugar cercano a Poitiers.

Pero todos -el grupo de Thomas, sus enemigos y 'La Malice'- serán engullidos por la extraordinaria confrontación que se prepara entre el poderoso Ejército francés de Juan II, rey de Francia y el más reducido contingente inglés, con sus temidos arqueros de tiro largo.

Fuente:


23 de noviembre de 2014

'Invencibles' -Juan A. Pérez-Foncea

La empresa de la Gran Armada (1588) de Felipe II (1527-1598) es uno de los episodios más deformados de la Historia de España.

De hecho, no es posible comprenderlo a fondo sin antes conocer el marco en el que se desenvolvió: la Guerra anglo-española (1585-1604), un conflicto que se saldó con la firma de la victoria por parte de España en el Tratado de Londres (1604).

Inglaterra se encargó desde el primer momento de ocultar sus enormes bajas de guerra, así como de magnificar el desgaste sufrido por España, que a la postre no resultó tan importante, y que desde luego resultó muy inferior al desastre de la llamada 'Contra Armada' (1589), muy poco conocida por el gran público, y que sin embargo significó la mayor derrota inglesa hasta ese momento.

Fuente:
- "Invencibles" -Juan A. Pérez-Foncea.