25 de enero de 2015

El último español de la Armada 'Invencible' (1588)

Los cautivos presos en Londres e Irlanda serían liberados entre 1589-1593.

Hugo de Moncada, hijo del virrey de Cataluña, recibiría un arcabuzado en los ojos que, literalmente, le abriría la cabeza. Poco después, el San Lorenzo se rendía. Algunos, como Vicente Álvarez, capitán del Nuestra Señora del Rosario, y los oficiales Francisco de Silva y Rodrigo Calderón, negociaron personalmente sus propios rescates.

El último cautivo español liberado oficialmente sería el doctor cirujano del San Pedro Mayor, don Lope Ruiz de la Peña, canjeado en 1597 por John Cary, sobrino del vicegobernador de Devon. Por su parte, el maderaje del Nuestra Señora del Rosario serviría para construir las galerías de la iglesia de Deptford y el resto, 1.050 Toneladas, sería desguazado y vendido.

Triste final que sería vengado con creces al año siguiente en A Coruña (1589):

130 barcos, 26.000 hombres. Bajas españolas: 37 barcos perdidos, 10.000 hombres.

- La 'Contra Armada Inglesa' (1589):
180 barcos, 27.667 hombres. Bajas inglesas: 78 barcos perdidos, 18.000 hombres.

24 de enero de 2015

'Drake y la Invencible' -Agustín Ramón Rodríguez

El presente estudio analiza la Guerra anglo-española (1585-1604), poniendo de relieve que la visión tradicional sobre los personajes, hechos y resultados de esta larga guerra, primero ocultada y luego abierta, es básicamente errónea.

Francis Drake (1540-1596), el marino que supuestamente conquistó los mares para su país, fue en realidad el mando responsable de dos de los mayores desastres navales ingleses de la época: la 'Contra Armada' (1589) y la expedición al Caribe de 1595, que le costaría la vida.

El frustrado intento de 'La Armada' (1588), lejos de ser una decisiva derrota española, fue la primera campaña regular de una guerra que aún duró cerca de 16 años, y que se saldó con una derrota inglesa, limitada pero clara, evidenciada por los términos del Tratado de Londres (1604) que puso fin a la guerra.

Agustín Ramón Rodríguez González (Madrid, 1955). Doctor en Historia, profesor de universidad y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

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18 de enero de 2015

La Armada 'Invencible' (1588), bajas en Irlanda

Aunque algunos irlandeses participaron también en el saqueo y muerte de los pobres naúfragos españoles, y más de una playa quedó sembrada de cadáveres de hombres que la habían alcanzado en un último esfuerzo...

Otros dieron cobijo, ayuda y en ocasiones su propia vida al ayudar a los españoles, sintiéndose cercanos a ellos por su común catolicismo y clara enemistad con los ingleses.

En general, los historiadores ingleses dejan entrever más o menos veladamente, que los buques perdidos en Irlanda lo fueron por haber sido averiados gravemente por la flota inglesa en Gravelinas

Suposición errónea tal y como demuestra la investigación de José Luis Casado Soto en 'Los barcos españoles del siglo XVI y la Gran Armada de 1588'.

Barcos españoles perdidos en Irlanda:

Armada de Castilla (Diego Flores de Valdés): Trinidad, San Juan Bautista.
Armada de Vizcaya (Juan Martínez de Recalde): Gran Grin.
Armada de Guipúzcoa (Miguel de Oquendo): Nuestra Señora de la Rosa.
Armada de Andalucía (Pedro de Valdés): Duquesa Santa Ana.
Armada de Levante (Martín de Bertendona): Lavia, Rata Coronada, Trinidad Valencera, Anunciada, San Nicolás Prodamenti, Juliana, Santa María de Visón.
Galeazas (Hugo de Moncada): Girona.
Urcas (Juan López de Medina): Gran Grifón, Castillo Negro, Barca de Hamburgo, Falcón Blanco Mediano, Ciervo Volante.

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17 de enero de 2015

Stonehenge y Newgrange, viajes al otro Mundo

La campiña inglesa de Stonehenge, al igual que la de Newgrange en Irlanda, está plagado de ejemplos de un tipo de construcción funeraria denominado túmulo, que puede ser de cuatro tipos: túmulo longitudinal, campana, cuenco y druida.

La inmensa mayoría contiene restos inhumados o incinerados. Los artefactos que acompañan a los difuntos, su ajuar funerario, han permitido a los arqueólogos trazar el patrón de organización social de la Cultura Wessex y Boyne respectivamente.

La posición fetal de muchos esqueletos ha sido interpretada, en ocasiones, como un deseo de renacimiento prehistórico. Muchas de las cámaras funerarias de la cultura megalítica se orientan hacia los puntos del amanecer y ocaso durante el Solsticio de invierno, lo que sugiere un simbolismo relacionado con el más rápido renacimiento del Sol tras su "muerte", ya que son los días más cortos del invierno.

Una excavación reciente en Stonehenge ha descubierto el esqueleto de un arquero germano (El Arquero de Amesbury, 2.470 a. C.) con algunas flechas todavía clavadas en sus vértebras. ¿Sacrificio ritual, ejecución o asesinato? Nunca lo sabremos con certeza.

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13 de enero de 2015

'Los hijos del caballo' -Ana B. Nieto, primeras páginas

"Su nombre procedía de Alba, de la misma tierra que él ahora pisaba, y significaba Huella Blanca.

Se decía que, por donde ella caminara, las flores blancas crecían a su paso. La sonrisa de Olwen, que era contagiosa. Su voluntad de curar los ánimos adversos.

Era la misma tarde en que Ciarán había cumplido los diez años y se había marchado a celebrarlo, él solo, a la parte baja del río. Las brumas, en el cielo, se cerraban lentamente en torno a las cimas de las montañas.

Tendían sus brazos formando un círculo perfecto, como si nunca se hubieran desgajado. El verde de la tierra se mostraba misteriosamente vivo, como si una magia antigua, subterránea, lo preservara así. Cabalgaba sin bridas y era la primera vez que lo había sentido: que podía formar uno con el caballo, que podía fundirse con el mundo.

Olwen estaba allí, junto al río, sentada en una piedra tan grande como ella misma y, al verle llegar al galope, saltó y le esperó en el agua. Él fue disminuyendo el brío de Cuchillo para ir a su encuentro, salpicando a un lado y al otro del camino.

Tenía solo diez años y ella ocho, pero aquella era su imagen más clara de lo que era un hogar. Ella estaba allí, esperándole, en mitad del río. El olor de la Llanura, del que ya no quedaba el miedo o la desconfianza, sino tan solo el abrazo de Olwen, que había ido a buscarle."

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2 de enero de 2015

El segundo 'Tigre celta' de Irlanda

Irlanda ha pasada de ser uno de los PIIGS a convertirse en el modelo a seguir para el resto de Europa. 

La tasa de desempleo cayó en noviembre al 10,7%, dos décimas menos que el mes anterior, hace tan solo cuatro años el desempleo se encontraba en el 15%, una cifra muy elevada para un mercado laboral británico.

Pero no sólo está funcionando el mercado laboral, el crecimiento de la producción supera a la de todos los miembros de la Unión Europea.

Según la última publicación de la Oficina Central de Estadísticas de Irlanda, el PIB interanual del 'Tigre celta' -An Tíogar Ceilteach, en gaélico irlandés- creció un 7,7%, ritmo similar al de países como China. Por otro lado, los Costes Laborales Unitarios (CLU), que indican cuanto representa el coste del factor trabajo por cada unidad unidad de producción, llevan cayendo con fuerza desde el año 2010.

Según Eurostat, los CLU en Irlanda retrocedieron un -5,3% en 2010, un -4,6% en 2011, un -0,6% en 2012 y en 2013 ya crecieron un leve 0,6%.

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26 de diciembre de 2014

Navidades en Irlanda, reuniones peculiares

En el pasado, grupos de chicos solían vestirse aquí con harapos o viejos abrigos vueltos del revés. Cada grupo se solía denominar un "wran".

Huntados con hollín o llevando máscaras, solían ir de casa en casa tocando música y pidiendo monedas. Hoy en día, la mayoría de la gente prefiere dirigirse a Dingle para unirse a los desfiles que rivalizan marchando y bailando por las calles al son de la música que tocan.

Lo que se recolecta hoy en día se destina principalmente a organizaciones benéficas y los wrans compiten para ver quién es capaz de recaudar más dinero para causas locales.

24 de diciembre de 2014

De Waterford a los Países Bajos Españoles

Tras la victoria española en la Guerra anglo-española (1585-1604), un regimiento entero de irlandeses fue reclutado por Henry O'Neill.

A lo largo de 1630 sirvieron en el Ejército de Flandes unos 4.000 soldados británicos, incluido el contingente reclutado en 1640 tras la Confederación de Kilkenny (Cill Chainnigh).

Sobre todos los aspectos de las tropas irlandesas que prestaron servicio a España, véase el repertorio de fuentes preparado por B. Jennings, 'Wild geese in Spanish Flanders, 1582-1700'. En realidad, una parte del dinero que se pagaba a los asentistas por cada hombre que traían a Flandes era para cubrir los costes y riesgos del transporte.

El contrato del Ejército de Flandes con el conde de Antrim para reclutar un regimiento irlandés, en el que se estipulaba la posibilidad de que: "los capitanes de los navíos fueren obligados por fuerza de los soldados a tomar algún puerto enemigo...". Véase 'The career of Randal McDonnell, marquis of Antrim, 1609-1683'.

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